domingo, 18 de enero de 2009

TODOS SOMOS VIOLENTOS

VIOLENCIA Y AGRESIÓN GENERALIZADA EN LOS ESPACIOS PARA LA RECREACIÓN.

Me referiré en este artículo a los casos de violencia y agresión en las actividades deportivas y culturales tan arraigadas en nuestros pueblos (Ciénaga Magdalena, la Costa caribe Colombiana), indistintamente de si la región es urbana o rural. Nuestro Municipio tiene algo más de 300.000 habitantes y no cuenta con los escenarios o espacios suficientes y adecuados para que los niños, niñas y jóvenes puedan desarrollar estas actividades, de igual manera las autoridades locales tampoco les interesa invertir en ellos y en instructores profesionales.

Lo anterior, lleva a los/as menores de forma espontánea a practicar lo que le gusta, en el deporte el fútbol por la cercanía con Santa Marta y Barranquilla y la Danza folclórica por la influencia de los Carnavales de Barranquilla –considerados después de los Río de Janeiro- los mejores del mundo, pero en el primer caso se han copiado los modelos presentados en los estadios nacionales donde todos los fines de semana o terminando un campeonato, los hinchas o aficionados de los equipos perdedores terminan enfrentados con los del otro equipo y en ocasiones descargan la ira con sus propios compañeros.

Es así, como en los campeonatos escolares –juegos intercolegiados-, los mismos jugadores y simpatizantes del perdedor, arremeten con golpes, patadas, lanzando piedras y otros elementos contra las casas vecinas o de los ganadores. Sin embargo, las escuelas del Departamento para contar con un orientador escolar (Psicóloga/a) debe contratarlo con recursos propios, lo que hace más difícil un trabajo preventivo, tampoco se cuenta con proyectos pedagógicos extra-escuela de carácter transversal en valores, que conlleve a una sana convivencia entre los/as menores.

Ahora miremos lo que ocurre con un certamen folclórico en nuestra ciudad, todos los años del 16 al 20 de Enero se realiza un concurso llamado “Caimán Cienaguero”, es un evento muy importante con más de 50 años de trayectoria, en éste se premia los primeros lugares con dinero en efectivo con cantidades que oscilan entre 2.000 y 3.000 Dólares, lo que trae una competencia buscando a los jurados para comprarlos y éstos terminen de dar ganadores a los que no tienen el mérito. La respuesta colectiva es descargar la ira en forma de golpes contra los jurados y organizadores.

So 4 días de golgorio para unos y de buscar hacer la trampa para otros, la agresión se descarga contra los actores, cultores y hacedores de la danza ganadora, hasta las primeras damas –esposa de los alcaldes- cambian resultados en instantes de minutos. En esta actividad al igual que en el fútbol se desborda la violencia, pasando de los gritos, manifestaciones, denuncias y palabras “fuertes” en la radio, pasando a la agresión con golpes y cachetadas. Es normal, que días antes o después de las fiestas, maltraten con hechos hasta producir la muerte a algún coreógrafo, el principal blanco de la violencia.


Por consiguiente, la violencia y agresión que se dan en estos ambientes, es algo que contradice la esencia de lo que representa la práctica del deporte y la lúdica, porque existe en Colombia la Ley de Educación que obliga la implementación de éstas y otras actividades en los/as niños/as escolares, para apartarlos de la droga y la delincuencia, pero no existen las herramientas para apaciguar esos ánimos violentos de sus actores y quienes los acompañan.